Sólo hay una cosa que sea más fea que una calle peatonal, y eso es un tranvia verde, dijeron los del camarote del lado sur, mientras miraban por la ventana que está justo encima de las columnas que sujetan Littera.
Después cerraron con mucho cuidado un viejo y desgastado cuaderno grande, en cuya portada estaba escrito:
“Notas para un tratado de lo bello urbano”
Si Littera se cae, nos vamos todos al suelo, dijeron los del trastero número séis. Nadie les hizo mucho caso porque estaban todos un poco locos.
Los del camarote sur les preguntaron si sabían de qué estaban hechas las columnas que sujetan Littera, pero se marcharon sin contestar.

El absurdo también pertenece a la literatura, dijeron al salir a ver si volvía la ría.
En Bilbao aún no había amanecido, era el momento de salir a caminar.

Hace días que vamos cayendo por un agujero que se abrió de improviso en el Desván. Estamos todos, lo sabemos porque podemos oirnos y eso nos tranquiliza, aunque en ningún momento hemos estado nerviosos. Se oyen voces y se puede reconocer a los del fondo por el acento. A penas podemos movernos porque el agujero no es muy grande y puedes rozarte los codos. No hace mucho daño porque las paredes son como blandas y no bajamos a mucha velocidad. De repente y sin avisar se ven destellos con imágenes de gentes conocidas que hablan o que aman o que se mueren. No duran mucho. A los destellos los rosas les llaman flashes, no sabemos por qué. Caer por el agujero edgardalanpoetano es más bien aburrido, porque no hay mucho que hacer. La mitad del tiempo estamos con los ojos cerrados ya que se ve lo mismo que con los ojos abiertos. Los destellos provocan siempre murmullos que unas veces se entienden y otras no. Si alguna vez llegamos a ver el final, informaremos de que el agujero es, aparentemente, negro.

No cabe duda de que hay gente que nace con vocación de embutido. Porque eso es lo que es el espan, un mal embutido inglés. Y así funciona, se embute donde no le manda nadie, y está hecho con mal cerdo y mala mano. Por no hablar de la intención y de los daños a terceros y de la grasa que va dejando por donde pasa; y del mal ambiente o del mal olor y…
Hay incluso cosas frágiles, como Littera, que pueden morir desapareciendo por una invasión masiva. Y no podemos hacer nada, ni siquiera comment-ar, ni siquiera hacer y/o escribir un artículo. Porque esto… bien se ve que no es un artículo, ni es un comment-ario, ni es nada. Tal vez sea una impotencia escrita en hacheteemeele; pero no es seguro.

Las demás la miraron y dijeron, es fea. Luego se miraron entre ellas y dijeron, somos feas. Mariana las miró y confirmó sin miedo, sois feas. Después se pusieron a escribir y escribieron todas la palabra fea, cada una en su papel, y al levantar la vista reconocieron de nuevo que todas ellas eran feas. Cada una tenía una nota con la palabra fea escrita en ella. Fea es una palabra de tres letras, dijo Mariana. Este artículo es feo, dijeron los del Desván. Incluso el desván es feo, dijeron las demás. Entonces escribieron la palabra fea por las paredes vacías del pasillo que conducía a la salida norte. Y Mariana informó de que el pasillo era feo, con palabras feas o sin ellas. Habían escrito la palabra fea en color azul, y no se dieron cuenta de que el color azul es feo si con él se escribe la palabra fea, sino no. La palabra fea en azul es aún más fea, dijo Mariana y esta vez suspiró. ¿Qué es algo feo? preguntó una mujer que acababa de llegar. Tú eres fea, le contestaron las demás. La mujer buscó un espejo y cuando lo encontró se miró en él y dijo: Soy fea. Bien. Pero, ¿qué es algo que es feo? Las demás la miraron y después de confirmar que era una mujer realmente fea, le dijeron que estaba feo hacer preguntas como ésa, que preguntara algo más fácil. La mujer las miró y vió que eran todas ellas muy feas, y decidió marcharse por donde había venido. Sabía que también estaba feo hacer algo así, pero no le habían dejado otro remedio. Al salir oyó que Mariana sin un suspiro decía: Soy fea.


Bibliografía. Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime. Immanuel Kant. Ed. Alianza. Madrid, 1997.

313.- Las buenas maneras

Febrero 6, 2007

En la exótica, remota y salvaje Terra Ingla, no hace mucho que un anglo de piel rosa y de nombre P.O’B. se animó a decir que Galicia era a leaden sea and a weeping sky, sin acordarse de mirar primero al cielo sobre su cabeza y sobre el vado del buey.
También se animó a decir que Galicia es un lugar where people huddle in unsociable family groups; lo que no dudó en calificar como these horrors; mientras se refería a la lengua gallega como somewhat archaic variety of Portuguese, un idioma que hablan los gallegos a los que califica como a race with reputation of being hardy, honest, industious, stupid, and unpolished. Más tarde anadió sin reparos que gallego has a certain currency as a term of reproach meaning boor.
Un poco más tarde nos habló de a Roman tower on the howling eminence at the end of the peninsula, an erection called the Torre de Hercules by the inhabitants, y nos aclaró que these are the descendants of the native Iberians.
Sospechamos que P.O’B. no tiene muchos amigos en Galicia, nosotros sí que tenemos muchos amigos allí y muchos amigos aquí, gentes como Rosalía, de buenas maneras, tan diferentes de las de estos exóticos, remotos y salvajes pieles rosas a los que tanto les gusta escribir de lo que no saben.

No es de extrañar que hace unos días Los Alumnos Que Nunca Tenían Razón recibieran el Premio a la Coherencia de Adverbio. Parece ser que influyó mucho en el jurado una carta que escribieron y enviaron a la Prensa Local; carta que, aunque nunca fue publicada, tuvo, quién lo duda,  un notable y efímero éxito. La breve carta decía, más o menos, así:
Señores:
Como es sabido de todos ustedes, la mayoría de los alumnos de filología vasca que frecuentan El Desván se sintió muy ofendida al enterarse. La mayoría de ellos estaban en tercer curso y se sentía bien por ello; podríamos decir que algunos estaban incluso alegres. Pero esa misma mayoría se vio obligada a asistir a clases de literatura imaginaria y exótica con los alumnos de primero de la otra filología; lo que era, según sus propias palabras, humillante; un sentimiento que consiguió que la mayoría de la mayoría perdiera la alegría, en los casos más graves, para siempre.
Los alumnos de tercer curso de la otra filología no tenían que asistir a clases de literatura vasca, ni con los alumnos de primero de esta filología ni sin ellos. Sólo la mayoría de los alumnos que querían estudiar euskera estaba obligada a sufrir la extraña situación. Lo que, siempre según ella, no es justo.
- En teoría, nos dijo la mayoría, esta vez claramente enojada, el plan de estudios debiera ser similar, pero estamos colonizados y a nadie parece importarle. Yo no he visto que aquí proteste nadie. Y, como ninguno dice nada, es de suponer que cada vez será peor.
Llegados a este punto, nos aclaró la mayoría que la cosa, o situación, es aún más rara de lo que parece a primera vista, y nos preguntaron:
¿Qué pensarían ustedes si en tercer curso de filología inglesa uno de los profesores no tuviera ni idea de inglés? Bien, pues en el caso que nos ocupa, el profesor que tiene la tarea de enseñar a los alumnos de tercero de filología vasca no sabe una palabra de euskera. Yo diría, continuó la mayoría, que esto normal, normal no es.
Saludos cordiales
La Minoría del Desván
________________________________________
P.D. No olvide el lector tener en cuenta que, cuando esta carta fue escrita, ninguno de ellos sabía que ya eran alumnos eternamente equivocados. A pesar de todo, y para seguir siendo coherentes, no dudaron en celebrar adecuadamente el premio.

 

El título apenas da para un artículo o lo que sea que escribimos en la beloga. Pero la palabra es maravillosa. De manera que vamos a decir alguna cosa sólo para esconder el hecho de que no hay nada que decir que supere a esa petición que hemos oído hoy, cuando hartos de ingrávidos agujeros negros y de desvanes llenos de ratoncillos y gatos irlandeses, hemos salido a tomar un cafecito como si fuera fiesta. Y he aquí que a nuestro lado una mujer, que reía comiendo una jugosa tortilla de patatas con pimientito verde frito, le ha dicho al camarero: ¡Eh! ¿Un cuscurrillo de pan para unas pobres?
Y nos hemos vuelto para el desván mojados pero contentos, la palabra merecía el viaje; la guardaremos por si vuelven Los del Archivo. Cuscurrillo, que no se nos olvide. O ¿se escribirá kuskurriyo?

Cuantas veces habremos intentado en vano escribir correctamente la palabra sángüis, no había manera. Sabíamos a Ciencia Cierta que sángüis estaba mal escrito, pero, al no encontrar nada satisfactorio para sustituir la dierética palabra, dejamos arrinconado el problema en una esquina del Desván (1) que quedó alborotado cuando se cerró en seco el agujero edgaralanpoetano y negro. Y, de repente, cuando ya nos habíamos olvidado, nos llega la palabra correctamente escrita por alguien que ha sufrido mucho antes que nosotros la invasión de los rosas que nunca sabrán lo que es un bocadillo, y, antes de que se nos olvide, hemos venido a contarte que vamos a merendarnos con un sanduiche de buen jamón español, que es lo que desayunaba García Márquez. Y, para abrir el apetito, seguimos el camino de la v doble que se convirtió en una ge, y que para evitar la diéresis se quedó en de. Hemos venido a eso y a regalarte la palabra de Gabriel.

(1) Tenemos el honor de tomar nota de que Daniel Castillejo afirma que la instalación que Francisco Ruiz Infante… nos habla de otro tipo de archivos, los desvanes. Lugares tan llenos como vacíos donde se amontonan los restos de las vidas anteriores, no vayan a salir…

Para celebrar el hecho de que la guerra hubiera finalmente terminado, todos bajaron a la calle. Junto al contenedor de materiales altamente contaminantes estaba, aún sin retirar, La Caja de Pandora. Los participantes depositaron en ella el amor filial junto al amor fraterno, justo al lado de la esperanza.
Cerraron con cuidado y con llave, y se dieron la mano para mostrar que ninguno llevaba armas.
Después tiraron la llave al contenedor de metales.

El acto no fue nada emotivo, porque todos habían tenido la precaución de dejar las emociones en casa. Terminó en silencio y todos se fueron marchando, quien más, quien menos, todos tenían qué hacer.


Planto
Los anuncios que aparecen en la página Et in Arcadia nos et Old’a Littera a continuación del artículo son una muestra de la total falta de límites de Google, que se ha metido en nuestra página y nos impide modificar o eliminar su presencia, no sabemos cómo lo hace, pero, si puede poner sus anuncios en el interior de la página, ¿qué más puede hacer en ella? Este es un asunto muy desagradable, Google es un asunto muy desagradable ahora. Sentimos tener que molestar al lector con esta triste nota, pero nuestra impotencia frente a la todopoderosa Google es total. Si el amable lector de estas líneas supiera cómo ayudarnos y no lo hiciera…


Unas veces el miedo nos da pánico y otras nos
aterroriza. 2005-09-02 
Resumen:
Que trata de explicar por qué no pudimos leer el mayday del hovercraft llamado Nebuchadnezzar.
Texto:
Cuando el Profesor de Magia se olvida de encender las luces de Mátrix, en el desván todo marcha a medio gas, incluso la solitaria bombilla que ilumina el gigantesco recinto decide dejar de funcionar como Dios manda y deja a todos los habitantes del desván en un estado lamentable.
Hay quien, no obstante, se atreve a gritar ¡mayday!, que no es otra cosa que un grito para pedir ayuda a no se sabe quién en francés; sólo que con las prisas que produce el pánico cuando es aterrador, nadie se acuerda que ¡mayday! se escribe ¡m’aidez!, así que la ayuda no suele llegar nunca.
La mayoría de las veces los desorientados navegantes del desván se acercan al lugar de reunión o mitpóin, que está justamente debajo del gran retrato en colores de la Nebuchadnezzar, que es como se dice la Nabucodonosor en Folkio. (1)
Nadie sabe a qué atribuir este extraño comportamiento.
Por si algún argonauta perdido no lo supiera, añadiremos que la Nebuchadnezzar es un hovercraft, y que se pueden conseguir en el Mercado de la Red de una o dos habitaciones y que los hay hasta de diez huecos.

(1)Tribe, redirected from folk, (lat., tribus, the tripartite division of Romans into Latins, Sabines, and Etruscans), a social group bound by common ancestry and ties of consanguinity and affinity, a common language and territory.