En ese increíble libro llamado Cómo hacer una tesis, Eco nos ha comentado que a la hora de nombrar en español a Juan Pablo Sartre deberemos españolizar también el apellido, de lo contrario queda como mal.
Lo mismo nos sucede con los nombres de Guillermo Sespir o Carlos Dickens o Ferdinando Sosír. Y, claro está, queremos hacerle caso al maestro, pero no es fácil. Veamos, ¿que será mejor Juan Pablo Sartro, Sartrio, Sartreo, Sastra, Sastru?
En el ejemplo de Albrech Dürer, estaba más bien claro que se trataba de Alberto Durero; pero ¿Sespir?… ¿será Guillermo Sespiro o Sespirio o Sespira, o Sespiru?, y ¿Carlos?, ¿qué nombre será más lindo: Diquenso o Diquensa o Dicequensio?
Despues de mil y mil horas de discusión lo hemos dejado en Juan Pablo Sartro, Guillermo Sespiro, Carlos Diquenso y Ferdinando Sosír. Es, no cabe duda, una de las propuestas más serias que podemos hacer.
Lo que no quiere decir que mañana no vaya a empezar el día con otro mar de discusiones llenas de dudas. Son tiempos difíciles en los que ya nadie sabe qué es la literatura.