En la página número 63 de su libro La galaxia Gutenberg, publicada en 1985 en Barcelona por la Editorial Planeta, dice Mcluhan que:
La característica normal de un público culto es que acepta integramente el papel de consumidor pasivo, ante un libro o una película, pero un público africano no ha sido entrenado para seguir, privada y calladamente, un proceso narrativo…
… un público africano(1) no permanece sentado y en silencio, sin participar. Quiere participar, y la persona que le muestra la película y hace el comentario vivo, debe ser flexible, incitante y conseguir reacciones. Si se da una situación en que un personaje canta una canción, se canta una canción y se invita a los espectadores a corearla…
Después de leer esta noticia sobre la reacción de un pueblo de cultura sencillamente oral frente a una película fabricada por otro pueblo de cultura complicada por la fonética, nace, entre otras muchas que serán atendidas en otra ocasión, la pregunta acerca de ¿cómo ser capaz de mirar con ojos inocentes y nuevos a los lectores o consumidores de noticias, bellas o feas letras, imágenes, canciones, cine… internáuticos?, ¿son activos, pasivos… locos?

(1) Son africanos Doris Lessing, Alberto Camus, Juan Ronaldo Reuel Tolkien…

Al parecer, dicen los técnicos, fue el hecho de que se nos esté cayendo el mundo encima, el que consiguió que nuestro televisivo aparato no emitiera bien. Lo que finalmente nos llevó a coger un periódico en el que se podía leer que treinta mil desesperadas personas esperan en las afueras de Melilla para venir a España.
Y es la cosa o problema que no son treinta mil, sino que es toda Africa la que está esperando a las puertas de casa para venir a vivir con nosotros. Venir a vivir con nosotros significa, más o menos, venir a comer con nosotros.
No hace mucho eran nuestros hambrientos abuelos los que golpeaban a las puertas de otras casas con mejor suerte.(1)
Como por aquí no sabemos muy bien de dónde vienen exactamente, el periódico no es nada claro en ese punto; se están formando grupos, o Grupos, que van a ir allí a donde viven las familias de esos treinta mil que esperan… y de los otros; por ver de crear en esas zonas otras españas a las que alguien quiera ir a llamar a la puerta y a comer y a quedarse; está bastante claro que aquí no cabemos todos.
Una de las primeras iniciativas ha sido la creación de un Banco Nacional de Árboles, id est, si tienes en tu casa un árbol _no importa la especie ni es necesario que sea un olivo_ y quieres invertirlo, no tienes más que llevarlo a la sucursal del B. N. de A. que esté más próxima a tu domicilio. El árbol será plantado en cualquier lugar de esa tierra que se muere de sol y de hambre, y pronto recibirás tus resultados. El gran Consejo de Admin. de la recién creada entidad bancaria asegura que es conveniente, dada la situación de
la Bolsa, volver a invertir en árboles los dividendos.
Don Miguel de Unamuno, con Silla o Cátedra de Griego en Salamanca y que era bilbaíno como la ría que se ve desde el desván, seguramente diría que ha llegado el momento de re.vasquizar… Africa.

(1) Si te fijas un poco te darás cuenta de que en América, exempli gratia, todo el que no es indio, sioux, arapajo, olmeca, navajo, azteca, etc, es bisnieto de un asiático, o de un árabe, o de un europeo o de algún inglés desesperado y hambriento.