312.- Los alumnos que nunca tenían razón
Febrero 6, 2007
No es de extrañar que hace unos días Los Alumnos Que Nunca Tenían Razón recibieran el Premio a la Coherencia de Adverbio. Parece ser que influyó mucho en el jurado una carta que escribieron y enviaron a la Prensa Local; carta que, aunque nunca fue publicada, tuvo, quién lo duda, un notable y efímero éxito. La breve carta decía, más o menos, así:
Señores:
Como es sabido de todos ustedes, la mayoría de los alumnos de filología vasca que frecuentan El Desván se sintió muy ofendida al enterarse. La mayoría de ellos estaban en tercer curso y se sentía bien por ello; podríamos decir que algunos estaban incluso alegres. Pero esa misma mayoría se vio obligada a asistir a clases de literatura imaginaria y exótica con los alumnos de primero de la otra filología; lo que era, según sus propias palabras, humillante; un sentimiento que consiguió que la mayoría de la mayoría perdiera la alegría, en los casos más graves, para siempre.
Los alumnos de tercer curso de la otra filología no tenían que asistir a clases de literatura vasca, ni con los alumnos de primero de esta filología ni sin ellos. Sólo la mayoría de los alumnos que querían estudiar euskera estaba obligada a sufrir la extraña situación. Lo que, siempre según ella, no es justo.
- En teoría, nos dijo la mayoría, esta vez claramente enojada, el plan de estudios debiera ser similar, pero estamos colonizados y a nadie parece importarle. Yo no he visto que aquí proteste nadie. Y, como ninguno dice nada, es de suponer que cada vez será peor.
Llegados a este punto, nos aclaró la mayoría que la cosa, o situación, es aún más rara de lo que parece a primera vista, y nos preguntaron:
¿Qué pensarían ustedes si en tercer curso de filología inglesa uno de los profesores no tuviera ni idea de inglés? Bien, pues en el caso que nos ocupa, el profesor que tiene la tarea de enseñar a los alumnos de tercero de filología vasca no sabe una palabra de euskera. Yo diría, continuó la mayoría, que esto normal, normal no es.
Saludos cordiales
La Minoría del Desván
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P.D. No olvide el lector tener en cuenta que, cuando esta carta fue escrita, ninguno de ellos sabía que ya eran alumnos eternamente equivocados. A pesar de todo, y para seguir siendo coherentes, no dudaron en celebrar adecuadamente el premio.